Cómo instalar Linux junto a Windows en arranque dual (dual boot)
Guía de particionado y arranque dual para tener Linux y Windows en el mismo equipo sin perder datos.
Quieres probar Linux, pero no quieres renunciar a Windows: a lo mejor necesitas algún programa que solo funciona ahí, o simplemente no te atreves a dar el salto completo todavía. La buena noticia es que no hace falta elegir. Se llama arranque dual (o "dual boot"): tener los dos sistemas instalados a la vez en el mismo ordenador, y decidir cuál usar cada vez que lo enciendes.
Hecho con cuidado —y este artículo está pensado para que lo hagas con cuidado— es un proceso seguro. El riesgo real no es "usar dos sistemas a la vez", es apresurarse en el paso del particionado sin haber hecho antes una copia de seguridad. Vamos a evitar exactamente eso.
Explicación sencilla
Tu disco duro o SSD, ahora mismo, es como un armario con un solo compartimento: todo Windows vive ahí dentro. Lo que vamos a hacer es dividir ese armario en dos compartimentos separados (esto se llama particionar): Windows se queda en el suyo, tal cual está, y creamos uno nuevo, vacío, para Linux. Cada sistema solo ve y usa su propio compartimento — no se mezclan ni se pisan entre sí.
Un programa llamado gestor de arranque (el más habitual se llama GRUB) es quien te pregunta, cada vez que enciendes el ordenador, cuál de los dos quieres abrir hoy. No tienes que instalarlo tú aparte — Linux lo instala solo, como parte del proceso.
¿Arranque dual, máquina virtual o USB en vivo?
Antes de particionar nada, merece la pena confirmar que el arranque dual es realmente lo que necesitas:
| Método | Ventaja principal | Cuándo elegirlo |
|---|---|---|
| Arranque dual | Rendimiento completo, sin límites | Vas a usar Linux con regularidad |
| Máquina virtual | No tocas las particiones, Windows sigue igual | Solo quieres probarlo, o usar los dos a la vez |
| USB en vivo | No instala nada en el disco | Quieres probarlo una tarde, sin ningún compromiso |
Si después de ver esta tabla lo que te interesa es probar sin instalar nada, no necesitas seguir leyendo este artículo — un USB en vivo (el mismo que se prepara para instalar, pero eligiendo "Probar" en vez de "Instalar") te sirve. El resto de esta guía es para quien ya tiene claro que quiere el arranque dual de verdad.
De un vistazo, así es el proceso completo:
Copia de seguridad
El único paso que no es opcional bajo ningún concepto.
Prepara el USB de Linux
Con Rufus o balenaEtcher, como en cualquier instalación.
Reduce la partición de Windows
Para dejar espacio libre, sin borrar nada de lo que hay.
Instala Linux en el espacio libre
El propio instalador lo detecta y lo ofrece como opción.
Elige qué sistema arranca
Un menú te lo preguntará cada vez que enciendas el equipo.
1. Haz una copia de seguridad
Advertencia: vas a modificar las particiones del disco donde vive Windows. La probabilidad de que algo salga mal siguiendo esta guía con calma es baja, pero no es cero — y un error en este paso concreto puede afectar a tus archivos. Antes de continuar, haz una copia de seguridad de tus documentos, fotos y cualquier cosa que no puedas permitirte perder. Este paso no es negociable, aunque todo lo demás salga bien.
2. Prepara un USB de instalación de Linux
Necesitas un USB de al menos 8 GB, preparado con el instalador de la distribución que hayas elegido. Si todavía no sabes cuál instalar, nuestra guía sobre qué distribución de Linux elegir te ayuda a decidirlo antes de seguir. El proceso de preparar el USB en sí está explicado paso a paso en cómo crear un USB booteable — no lo repetimos aquí para no duplicarlo, pero es exactamente el mismo proceso.
3. Reduce la partición de Windows para hacer espacio
Escribe "Administración de discos" en el buscador de Windows (tecla Windows) y ábrelo. Haz clic derecho sobre tu partición principal (normalmente "C:") y elige "Reducir volumen". Windows calculará el espacio máximo que puede liberar sin tocar tus archivos — tú solo tienes que indicar cuánto quieres reservar para Linux.
Consejo: como referencia clara (no la típica "depende", que es la respuesta que más se repite y menos ayuda a decidir): 60 GB es un punto de partida cómodo para un uso normal con Linux Mint o Ubuntu — suficiente para el sistema, las actualizaciones y varios programas, sin quedarte corto enseguida. Si solo vas a usarlo para tareas ligeras, 40 GB también funciona. Menos de eso, y es fácil que te quedes sin espacio pronto.
Ese espacio quedará marcado como "No asignado" — no pertenece a ningún sistema todavía. Es precisamente el hueco donde instalaremos Linux en el siguiente paso.
4. Instala Linux en el espacio que has dejado libre
Reinicia el ordenador con el USB conectado y entra en el menú de
arranque (normalmente pulsando F12, F2 o
Supr al encender — varía según el fabricante). Elige el
USB como dispositivo de arranque.
Sigue el instalador de Linux con normalidad hasta llegar al paso "Tipo de instalación". Ahí verás una opción parecida a "Instalar [tu distro] junto a Windows Boot Manager" — esa es la que quieres. El instalador detecta automáticamente el espacio que dejaste libre en el paso anterior y lo usa sin tocar la partición de Windows.
Nota: si tu ordenador tiene Secure Boot activado (una protección del BIOS/UEFI que solo deja arrancar software "verificado") y el instalador no arranca, puede que tengas que desactivarlo desde la BIOS. Ubuntu y varias distros modernas son compatibles con Secure Boot activado, así que primero prueba sin tocar nada — solo desactívalo si el instalador directamente no arranca.
5. Elige qué sistema arranca cada vez
Al terminar la instalación y reiniciar, aparecerá un menú (GRUB) con una lista: tu distribución de Linux, y "Windows Boot Manager". Usa las flechas para elegir y pulsa Intro. Si no tocas nada, arrancará la opción marcada por defecto pasados unos segundos — normalmente Linux, aunque esto se puede cambiar más adelante si prefieres que sea Windows.
Ya está: si has llegado hasta aquí y el menú te deja elegir entre los dos sistemas, el arranque dual está funcionando correctamente. Prueba a arrancar cada uno al menos una vez para confirmar que ambos van bien antes de dar el proceso por terminado del todo.
Con los dos sistemas ya funcionando, es habitual querer pasar archivos de uno a otro — la buena noticia es que, al estar en el mismo disco, es más sencillo de lo que parece. Lo explicamos en cómo compartir archivos entre Linux y Windows. Y si alguna vez tu Linux recién instalado se queda colgado justo al entrar con tu usuario, tenemos una guía específica sobre Linux congelado al iniciar sesión.
¿Y si más adelante quiero quitar Linux?
Se puede hacer sin dañar Windows, siempre que se siga el orden correcto: primero eliminar la partición de Linux desde la "Administración de discos" de Windows, y después reparar el arranque de Windows (que, tras borrar la partición de Linux, puede quedar apuntando a un sistema que ya no existe). No lo detallamos paso a paso aquí porque merece su propia guía completa — la clave es no borrar la partición de Linux sin más y esperar que Windows arranque solo, porque normalmente no lo hará sin ese segundo paso.
Preguntas frecuentes
¿Voy a perder mis archivos de Windows al hacer esto?
No, si sigues el orden de esta guía: reducir la partición de Windows no borra ningún archivo, solo libera espacio no usado. El riesgo real solo aparece si se salta el paso de la copia de seguridad y algo sale mal — por eso no es opcional.
¿Cuál de los dos sistemas arranca por defecto?
El que quede marcado como predeterminado en el menú de GRUB tras la instalación, normalmente Linux. Se puede cambiar más adelante desde dentro de Linux si prefieres que sea Windows el que arranque solo si no tocas nada.
¿Puedo quitar Linux después sin romper Windows?
Sí, siempre que se haga en el orden correcto: primero eliminar la partición de Linux, después reparar el arranque de Windows. Hacerlo al revés, o solo el primer paso, es la causa más habitual de que Windows deje de arrancar tras quitar Linux.
¿Necesito desactivar el antivirus de Windows para hacer esto?
No. El arranque dual no requiere desactivar ninguna protección de Windows. Lo único que a veces hay que revisar es el Secure Boot de la BIOS, y solo si el instalador de Linux no llega a arrancar.
¿El arranque dual hace que Windows vaya más lento?
No. Cada sistema usa su propia partición y solo se carga en memoria el que elijas arrancar cada vez — el otro simplemente no se toca mientras tanto. La única diferencia notable es tener menos espacio libre en el disco, al haberlo repartido entre los dos.